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maridajeTIPOGRÁFICO

Cómo hacer un mejor uso de las letras
mediante la analogía del sumiller.

#14.081 < DESIGN!

02/2021

 

❧ CUANDO UN ASPIRANTE A DISEÑADOR se adentra en terreno tipográfico descubre un mundo lleno de posibilidades, y se da cuenta de la importancia de la tipografía en cualquier comunicación. Puede resultar abrumador, eso sí, encontrarse de golpe con tantos conceptos nuevos y tantas fuentes sin diferencia ni clasificación aparente. ¿Qué hacer entonces?

Imaginemos que el chico de la foto de arriba (i) se llama David y que está formándose para ser un sumiller profesional (persona experta en vinos y licores que sugiere a la clientela la bebida apropiada para cada ocasión). Es su pasión y está convencido de lograrlo algún día. Entre sus tareas destacaremos las cinco siguientes:

 
 
  1. probar muchas opciones
  2. apreciar sus matices
  3. clasificarlos y memorizarlos
  4. asociarlos a tipos de comida
  5. estar al día
 
 

1. probar muchas opciones

Si nuestro aspirante a sumiller David mirara la estantería de vinos con los mismos ojos que nosotros miramos la lista de fuentes instaladas en nuestro ordenador, jamás llegaría a nada. Recorrer de A a Z esa lista desplegable, leyendo la palabra Muestra escrita de 100 formas diferentes, es como si David enloqueciera y se pusiera a descorchar botellas al azar, bebiendo de aquí y de allí. Él terminaría borracho y nosotros frustrados (parece que salimos peor parados) y, en ambos casos, acabaríamos eligiendo la última muestra probada (que no la mejor, seguro) de la x.

iv. Todas parecen iguales (botellas y tipografías), hasta que empezamos a encontrar diferencias que se harán cada vez más evidentes.

Pero entonces, ¿por dónde debemos empezar? El camino es largo, pero un buen primer paso sería conocer dónde buscar tipografía. A día de hoy tenemos a nuestra disposición grandes catálogos, tanto de pago como de libre uso (gratuitas). Dentro de estas últimas, destacan Google Fonts y Font Squirrel, ambas de total fiabilidad tanto para uso personal como comercial, además de estar respaldadas por diseñadores profesionales y los propios autores y/o distribuidores de las tipografías.

En estas webs tendremos fuentes para hartarnos, pero es un buen comienzo: ver cómo las clasifican, qué licencia tienen (importante que nos vaya sonando este concepto), descargarlas para probarlas (¿cómo probar una tipografía?) y encontrar diferencias que hasta ahora se nos escapaban. Mientras lo hacemos, estaremos avanzando hacia el segundo punto: apreciar los matices.

Más adelante, ya profundizaremos en las tipografías de pago (por ejemplo myfonts.com) y/o de alquiler (sí, también hay de alquiler).

Pero antes de saltar al siguiente punto, pausa. Quizá te estés preguntando ¿por qué buscar tipografías en estas webs y no en otras? La idea en este caso es evitar la basura tipográfica. ¿Qué es esto? Fuentes pirateadas que no son iguales a las originales aunque lo parezcan, que contienen graves errores de diseño (falta de acentos o tener mal ajustados los espaciados) o que cuentan con licencias “trampa” que después pueden venirnos en contra y hacer que nos pillemos los dedos. Por ello, hay que tener cuidado si entramos en dafont.com y, sobre todo, evitar lo que todos hemos hecho alguna vez: buscar la tipografía de turno en Google con la coletilla free o download.

No olvidar que estamos buscando nuestra profesionalidad en el diseño igual que David busca jugar en primera división. Él quiere ofrecer a su clientela los mejores vinos y no imitaciones baratas que sepan parecido. Nosotros tenemos que hacer lo mismo.